Fuentes

 

El privilegio que hoy disfrutamos  lo constituye la confluencia de una información coincidente y a la vez proveniente de muy diversos orígenes. Toda esta información asimilada y ordenada nos permite comenzar a desentrañar el misterio de la llamada muerte.

 

Por un lado contamos con el legado de las importantes tradiciones espirituales de Oriente que observan, con poco margen de diferencia, la ley de la reencarnación. Por otro lado tenemos, tal como señalábamos antes, el legado de la sabiduría arcana, esotérica. Es decir se trata del compendio de conocimiento oculto que nos han trasmitido los Grandes Guías de la humanidad de las diferentes tradiciones espirituales y religiosas. Estamos persuadidos de que el conocimiento esotérico necesita actualizarse, ser presentado de una forma más sencilla, accesible, moderna, didáctica. Para elaborar estos capítulos sobre cuestiones más ocultas, hemos estudiado muy variados tratados de teosofía . Hemos profundizado en autores como George Huston, Leadbeater, Annie Besant, Prentis Tucker, Yogi Ramacharaka… Hemos prestado especial interés al inspirador de la Escuela de Rosacruz Moderna, Max Heindell, así como a Maestros más actuales como Omraam Mikhaël Aïvanhov, Parvati Kumar o el propio Thich Nhat Hnh que han tenido la particular habilidad de hacernos accesibles todos estos conocimientos hasta el presente tan reservados.

 

Aquí os presentamos la síntesis del estudio. Contamos igualmente con las investigaciones, que renombrados científicos como Newton o Brian Weiss, han llevado adelante mediante los métodos de regresión o hipnosis. Por último tenemos la literatura de las personas sensitivas que han tenido acceso a los mundos más sutiles. Especialmente hemos reparado en los relatos que aparecen en la literatura espiritista y que nos ofrecen toda suerte de detalles sobre las diferencias estancias que atraviesa el alma en su vuelo hacia la Luz.

 

Salvo en algunos aspectos bien concretos que por supuesto, no dejaremos de mencionar, la coincidencia en todas estas fuentes es palmaria. Este esbozo de la anatomía sutil y del viaje del alma que ahora nos proponemos ofrecer de la forma más sintética y elemental posible, es coincidente en sus diversas fuentes informativas de origen. No obstante, nunca estará de más someter estos postulados al severo examen de nuestra mente y de nuestro corazón. No sobrará por lo tanto preguntarnos si estas revelaciones están ajustadas a la lógica y aparecen como un cuerpo de enseñanza coherente, capaz de arrojar su luz sobre los sempiternos misterios del hombre. Será conveniente interrogarnos si estas revelaciones, muy plurales en su origen, nos ayudan además a mejorarnos en cuanto a personas y representan realmente un estímulo en nuestra apuesta evolutiva de crecimiento.

 

No podemos desentrañar el misterio de la muerte sin conocer al ser humano, su naturaleza, su origen, sus cuerpos, su destino… Todos esos misterios están intrínsecamente unidos. Vamos a intentar levantar algo ese velo…